5 dic. 2009

Los etruscos y el feliz viaje al más allá



"Los prisioneros focenses que los cartagineses y más aún los etruscos, hicieron en las naves destruidas, fueron llevados a tierra y muertos a pedradas. De resultas, los etruscos sufrieron una gran calamidad; pues todos los ganados de cualquiera clase, y hasta los hombres mismos que pasaban por el campo donde los focenses fueron apedreados quedaban mancos o tullidos. Para expiar aquella culpa, enviaron a consultar a Delfos, y la Pythia les mandó que celebrasen, como todavía lo practican, unas magníficas exequias en honor de los muertos, con juegos gimnásticos y carreras de caballos."

Herodoto, Libro I

Los etruscos representaban a partir del siglo VIII a.C, la primera civilización de la península itálica. Entre los siglos VII y VI a.C, los barcos etruscos llegan con sus productos a todas las localidades del Mediterráneo, en competencia con griegos y fenicios. En esta fase de expansión territorial eran aliados tradicionales de los cartagineses y tenían como adversarios aguerridos a los griegos de la Italia meridional.
El territorio etrusco basaba su potencia fundamentalmente en un conjunto homogéneo de doce ciudades-estado independientes.
La bonanza económica permitió a una buena parte de los etruscos disfrutar de una vida cotidiana plena de distracciones, siendo asiduos a los banquetes, la música, la danza, los bailes y los más variados juegos (dados, taba) y ritos funerarios, sin olvidar los juegos atléticos y el teatro.

La mujer etrusca, al contrario de la griega o de la romana, no era marginada de la vida social, sino que participaba activamente tomando parte en los banquetes, en los juegos gimnásticos y en los bailes, y sobre todo ayudaban en las labores de la vía pública.

El etrusco creía en la vida del más allá, imaginada como un mundo subterráneo, poblado de dioses infernales y de espíritus. El fallecido era honrado con unos funerales festivos donde tenían lugar competiciones gimnásticas e hípicas. Era enterrado en una tumba bajo tierra compuesta por un pasillo y una o varias salas profusamente decoradas con frescos, esculturas y vasijas.
Recordemos que la costumbre de los Juegos Funerarios en honor a los difuntos de las clases más altas (sobre todo carreras de carros, lucha y agones atléticos) era normal desde al menos el año 1.200 a.C en Asia Menor y Grecia. Podemos considerar dos posibles motivaciones que impulsaban a realizar estas celebraciones:

1) Como una forma de satisfacer al difunto, que observa desde el más allá las competiciones y que agradecido favorecerá posteriormente los intereses de familiares y amigos.

2) El cuerpo en movimiento en la competición como celebración de la Vida en contraposición del cuerpo inerte y del misterio de la Muerte.

La época de las tumbas pintadas comienza hacia la mitad del siglo VI a.C, coincidiendo con el importante desarrollo económico. Se conoce la ubicación de unas quinientas tumbas. En ellas se solía pintar al difunto y a los familiares en actitud relajada, o bien escenas cotidianas o simbólicas. Las alusiones pictóricas a competiciones atléticas son constantes: Tumba de los augures, Tumba de la caza y la pesca, Tumba del mono, Tumba de las Olimpíadas, y Tumba de los leopardos entre otras.

El análisis detallado de cada tumba, y más aún de cada fresco, sería una labor muy complicada. Pero hoy te proponemos una visita guiada al interior de una de las tumbas visitables de Tarquinia: La Tumba de las Olimpíadas, para conocer de primera mano los Juegos Fúnebres que, sellados artísticamente en la pared de la estancia, siguen honrando al difunto.
Tumba de Las Olimpiadas
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- Primeras crónicas de unos Juegos. Canto XXIII de la Ilíada.
- Los etruscos. Documental
- Los etruscos. Revista apunts
- Origen funerario de los Juegos Olímpicos

3 comentarios:

Jose dijo...

Jo, pues reconcomido por la curiosidad, he estado brujuleando un momento para ver si le echaba un ojo, el bueno, a tan famosa caída, desconocida por mí, he de reconocer humildemente, o al menos no la recuerdo, pero me he quedao con las ganas, porque no he dado con ella... O se me ha pasado, que dado mi habitual despiste, también puede ser... Eso sí, para compensar he visto otra estampa que viene a confirmar lo que decías en tu relato, esto es, que la mujeres no eran en absoluto marginadas en la sociedad etrusca, sino todo lo contrario, ocupaban el centro de la misma... Ello, como te digo, me lo ha confirmado un fragmento de la pintura mural de la denominada Tumba de la Flagelación, en que dos hombres se dedican a dar de latigazos a una fémina, eso sí, en un contexto supuestamente erótico jejeje...

Jose Luis, te lo has currao, eh, chaval...! Vaya..., como que tendré que regresar de nuevo para acabar de ver todos los enlaces que adjuntas... Me ha gustao mucho esta actualización tan completísima, sí... ;)

Que tengas una muy feliz velada y resto de puente.

Un abrazo.

José Luis Jorquera dijo...

Muy buenas sevillano.
Pues la verdad es que a algunos frescos les faltan trozos, así que hay que echarle un poco de imaginación je je, o quedarse un rato más en observación. Fíjate....con lo que tardé yo en encontrar la dichosa ranica de la fachada de la Universidad de Salamanca.

Si miras bien a la izquierda del fresco verás un caballo tirado en el suelo con las patas hacia arriba, mientras el auriga sale despedido (sólo se le ven las piernas volando por el aire). Estos etruscos ya empezaban a gustar de los espectáculos cruentos que más tarde heredarán los romanos.

Bueno...Jose que pases un buen fin de puente. Por cierto me ha gustado mucho el "Mercurio" del estanque de los Reales Alcázares de tu ciudad. Como sigas mostrando rinconcicos tan chulos voy a tener que ir a Sevilla antes que acabe el año je.
UN SALUDO

Jose dijo...

Eh, pues es cierto, ¡ahí estaba...! Es lo que tiene ser despitado y miope a un tiempo..., jejeje...

Pues ya sabes..., aprovecha, antes de que sea imposible caminar por las calles, que pronto se verán desbordadas por la gente y sus bolsas del El Corte Inglés, jajaja...

Que tengas muy buen día, José Luis...

Un abrazo